domingo, 12 de febrero de 2017

CIBERCULTURA: LA ALDEA GLOBAL DIVIDIDA

La tecnología “ciber” abre campos de desarrollo ya que ayudan al avance económico y social de los países, facilita la comunicación y proporciona medios para estar informados y lograr la conectividad entre las personas y el mundo. Sin  embargo, la pregunta es: ¿Es posible que esta tecnología abra campos de desarrollo a los países en vía de desarrollo de forma significativa? “Las nuevas tecnologías de información y comunicación abren grandes posibilidades para la educación en los países en desarrollo”.

Sin embargo, esta cultura “ciber” no cerrará el abismo profundo que existe entre las naciones (pobres y ricos) en cuanto al conocimiento que las separa. Hay que tener en cuenta que las poblaciones que no tienen acceso a la “red” se van quedando atrasadas y esto marca un gran impacto a nivel de su entorno y de clases sociales; y aunque disminuye el aislamiento de los pobres (si tienen algún acceso a la “red”), no llegan a un óptimo nivel como en los países ricos.


Sin embargo hay que decir, que aunque no tengan un nivel avanzado en su tecnología, es un recurso que les ayudará mucho en los procesos formativos de su población. Mientras en los países ricos, la utilización y desarrollo de la “red” avanza con una rapidez extraordinaria, generando con ello una mayor productividad, los países pobres van a paso muy lento, viéndose obligados a vivir en un mundo de contrastes conjugando lo tradicional con la era digital.

“La cibercultura es un horizonte global de posibilidades cuyas potencialidades se encuentran distribuidas muy desigualmente.”


¿Sería un utopía pensar en que los países ricos le dieran una ayuda a los países en vía de desarrollo para ir juntos, en armonía ( ¿digital?) pudiendo ir de la mano para lograr países que construyan un desarrollo económico y social, cayendo el muro de la desigualdad?


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